Algún día me convertiré en una estrella
Y dejare muy lejos aquellas nubes negras que oscurecían mi pasado
Extenderé mis brazos al horizonte
Y por fin besare la mano de la mujer que tiernamente me llamaba en sueños
El amor y el viento se convertirán en uno solo
Y acariciaran mi alma y el de la vida inerte
Los desechos de la primavera se volverán botones de flor perpetuas
Con sueños hechos polvo y lanzados al mar del deseo
Algún día me convertiré en un aroma
Una esencia que atravesará las paredes y los corazones
Una perfume que rondara en la tierra fresca y alimentará a las flores
Y vivirá en los peces, en los arboles, en las sonrisas de las mujeres
El techo se llenará de espejos que reflejarán los sentimientos
Algún día las luces de oriente vendrán y danzarán ante todos
Mostrarán su belleza dando pequeños saltos al suelo
El azul crecerá en el desierto en pequeñas vainas de cielo
Y lenguas rojas crecerán en los corazones callados y silenciosos
Los ciegos hablarán, los sordos callarán y aquellos sin esperanzas aguardaran en las sombras
Las sonrisas de los niños se elevarán sobre los arboles y crearán paisajes imaginados en ilusiones
Algún día mi aliento vivirá en poesía
Y se desplazará entre las miradas de la emoción y el desprecio
Entre las palabras de sangre y amor
Entre el odio y la alegría de vivir
Entre los suaves movimientos de una hoja en el otoño
Y la mirada de esa mujer que me llama a probar su boca
A sentir sus manos
A acariciar su alma y su espíritu
Algún día…