lunes, 22 de abril de 2013

Diario del sobreviviente: Entrada 16


Vivir en el cielo sería más fácil. Sin responsabilidades, sin limpieza, sin recolectar comida, sin hacer bombas ni petardos, sin el hedor asqueroso que se mezcla con el aire, sin la sangre y las tripas secas en las paredes, sin llorar cada noche de desesperación y miedo, sin ellos, sin mí.
Toda la tarde me la pasé pensando en estas cosas mientras llenaba botellas y frascos con gasolina, sentado en una piedra en el patio del generador, cruzando mis pensamientos con las imágenes que me devolvía la luz del atardecer y el débil sonido que venía de la cocina producido por mi huésped involuntaria. Ya la trato mejor, después de todo creo que se lo merece, las heridas de las encías ya le sanaron, camina libremente en un corral que improvisé para ella, básicamente puse una mesa lo suficientemente grande como para que no pudiera pasar a la puerta de salida, la ventana fue tapada con una madera atravesada, por lo menos la luz todavía entra en la cocina, no creo que ella lo aprecie mucho, después de todo, ya no tiene ojos, para ser honestos, ya no tienen muchas cosas: ni ojos, casi ningún diente (más que las muelas de atrás, hasta allá no llegaron las pinzas), en las manos tiene trapos amarrados, además como tardo a veces días en darle de comer, se mantiene más o menos débil. Creo que soy el responsable de su condición actual, aunque por otro lado yo no la convertí en un zombie, aun así me siento responsable de ella, por eso la alimento, aunque sea con carne medio podrida que encuentro en las casas y que desde el principio no quise comer por el miedo a que también estuviera infectada. Tal vez debería ayudarle un poco más pero supongo que ya no hay nada más que hacer por ella, a veces le arrojo un poco de agua para limpiar la mugre y la mierda, pero creo que eso lo hago más por mí que por ella.
He estado reflexionando acerca de mi situación actual, cada vez me doy más cuenta de que pronto todo esto se acabara: el depósito de gasolina tarde o temprano se agotará, ya he acabado con buena parte de la pólvora del mercado de cohetes, lo peor de todo son los recursos, ya terminé con todo lo útil de este pueblo, no tardara mucho para que pase lo mismo con el siguiente, hay otro casi pegado, pero ir más lejos implica un mayor peligro, no estoy seguro de querer eso ahora. A mi parecer, lo mejor será conseguir un vehículo, un auto estaría bien, así, en cuanto vea que la situación no se puede aguantar más, me largare de aquí, a fin de cuentas, deben existir más pueblos como el de Juan no muy lejos de aquí, el problema será encontrar un buen auto.
No faltaba mucho para que la noche cayera por completo y yo seguía llenando botellas a lo inconsciente, tantas que de pronto ya no pude cargarlas, tuve que dejar unas cuantas ahí, ya después tendré que regresar por ellas.
Mi flojera me obligó a hacer algo para ya no tener que darle la vuelta a la cuadra y llegar al patio de atrás, implementé un sistema muy sencillo, un par de escaleras encontradas que me permitían pasar por arriba de la barda, es fácil, puedo cruzar de un lado a otro sin ningún problema, si quiero pasar gasolina o herramientas de un lado a otro, lo único que hay que hacer es amarrar un lazo hecho de retazos de tela a una cubeta y así poder subir y bajar prácticamente lo que fuera, por lo menos cosas pequeñas. Después de hacer lo que se tenga que hacer, sólo subo la escalera del patio del generador a la barda y así me aseguro de que ellos no me pillarán por sorpresa, un sistema fácil, pero efectivo.
Debo encontrar el auto y no tardar mucho en hacerlo, de seguir así, mí tiempo, no sólo en este pueblo sino también en el mundo, terminará pronto…