domingo, 28 de agosto de 2011

Sombras A La Luz De Una Vela…

La luz tambalea débil y serena

No existe ni un solo suspiro de viento que la agite

Sólo estamos ella, yo y un par de copas llenas de vino tinto

Ella danza frente a mis ojos acompañada de una música inexistente

Su vestido blanco y negro se ondula produciendo un aroma delicado y dulce

Yo simplemente no puedo dejar de observarla, no puedo dejar de mirarla

Estoy completamente hipnotizado ante sus encantos

Por fin puedo levantarme de mi asiento y me acerco lentamente a ella

Cada paso retumba en el cuarto oscuro como el sonido de un trueno débil en el suelo

Su dulce presencia llena el aire de un suave susurro de gotas de jazmín

Sus ojos inquietos y vivos no dejan de mirarme de una manera sensual y provocativa

Sus labios pronuncian mi nombre y sus manos se extienden delicadamente hacia mí

Sus dedos rozan mis mejillas y mis labios

Los beso tiernamente esperando a que el tiempo se detenga

A que el espacio se inmute y que nuestra energía sea inagotable

Rodeo su cintura acercándome cada vez más a ella

Siento su respiración que comienza a agitarse poco a poco

El balance de su cadera comienza a moverme de un lado a otro

Mi boca se acerca a su cuello saboreando su perfume

Me dice algo que no puedo escuchar

No puedo pensar en otra cosa más que en besar sus labios

No hay miedos, no hay dolor, solo un pequeño y tierno beso…

Me encantan las navajas, son silenciosas y efectivas si se les sabe usar

Inserto una pequeña hoja de metal en su garganta

Solo un pequeño gemido tapa mis oídos

Su mirada se vuelve inexpresiva y sus ojos se pierden en el infinito

Se desvanece solo sostenida por la fuerza de mis brazos

La deposito lentamente en el suelo recargando su cabeza en mi mano

Hasta que la vela produce una sombra inmóvil y sus ojos a través de mi mano se cierran

Está muerta…

Y yo la amo…

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