No puedo dormir, no después de lo que pasó. Aún trato de explicármelo pero no entiendo, estaba seguro de que no me seguían, supongo que me confié de más, eso casi me costó la vida.
En la tarde fui a llenar el generador, si quiero tener refri, un poco de luz y la tele, esta se vuelve una tarea indispensable, fue por eso que tuve que encontrar una gasolinera, cubetas y un par de tambos, ahora tengo suficiente gasolina como para no tener que reabastecerme por un mes. Salí con una cubeta llena de gasolina y una manguera, era algo que ya había hecho varias veces así que no considere necesario llevar nada más… que estúpido.
No había visto movimiento en cinco días. No habría ningún problema en salir y volver, en menos de veinte minutos estaría de nuevo en casa para disfrutar de una deliciosa sopa instantánea, recorrí la silenciosa calle hasta la esquina, di la vuelta y seguí caminando. El generador se encuentra en una casa casi detrás de la mía, separada por una barda muy gruesa, nada podría pasar por ahí. Ahí, en un cuarto cerrado bajo llave, se encuentra el generador que da energía a los aparatos de mi casa, tuve que usar mas de 10 extensiones para poder llegar hasta los aparatos, y un par mas para darle iluminación a algunos cuartos, claro siempre revisando que la luz no diera al exterior, incluso tuve que tapar con cobijas las ventanas para que la luz no pudiera salir, lo puse ahí por el ruido que hacia, aunque este aislado y las paredes amortigüen muy bien el sonido, no podía confiarme en que esas cosas no tuviesen un buen oído y si lograban encontrar el generador yo no estaría ahí para que me devoraran.
No tardé mucho en llenar a tope en tanque y aun sobraba un poco de gasolina, siempre sobraba, al principio jugaba con ella llenando botellas y haciéndolas algo parecido a los cocteles molotov, incluso había puesto pedazos de trapo a algunas en forma de mecha, aunque considere ese pasatiempo como inútil y mejor opté por regresar con la gasolina a casa. Salí del cuarto sólo para encontrarme con una visión espeluznante, la cena estaba servida… y yo era el plato principal.
Eran 2, hombre y mujer, no mayores a 20 años, quizás pareja, eso no tenia forma de saberlo. Él era moreno, delgado, y bastante feo, caminaba arrastrando el pie derecho roto e infectado, tenía un poco de cabello por encima de las orejas, pero la parte mas alta de su cráneo sin un solo pelo, tal vez por que faltaba completamente la piel de la mollera, arrancada como en las películas de indios que cercenaban el cuero cabelludo de sus adversarios para conservarlo como trofeo, ese mismo trofeo le había sido arrancado a aquel hombre dejando ver algunos manchones de carne roja cubriendo un hueso que ya estaba visible. Ella, aunque joven, se podía imaginar que muerta se veía mejor que viva, su cara un tanto simiesca y un clásico caso de "cuerpo" de luchador era lo mas notorio, además de las cicatrices en brazos y piernas, muchas de las cuales aun no cerraban, y de su rostro con un agujero del que salía un hilo carnoso donde debería ir el ojo. Ambos estaban ahí para comerme, cualquiera que fuese el plan, tenia que ponerlo en acción, y sin plan lo único que pude hacer fue improvisar.
La cocina estaba a unos cuantos pasos, y aunque no había ni un cuchillo o algo que me pareciera útil era mejor que quedarme ahí parado esperando a que me mataran, corrí tan rápido como pude con esas cosas detrás de mi, la primera entrar a la cocina a unos metros de distancia fue ella, el otro estaba mas lejos y era mas lento debido a que le costaba demasiado caminar con el pie roto. No había nada en la mesa, ni en estante pegado a la pared, pronto vería mis tripas de fuera si no hacia algo antes, en la barra del lavabo encontré mi respuesta en forma de milagro, un tenedor tirado, aun con rastros de comida de hace mucho tiempo, apenas tuve tiempo de tomarlo, para cuando voltee ya tenia de frente a menos de medio metro a la mujer con los brazos estirados hacia mi. el punto de ataque era obvio, encaje el tenedor en su ojo bueno, soltó un grito mas por reflejo que por dolor, eso me dio tiempo suficiente para apartarla con un empujón, cayó hacia atrás mientras seguía gruñendo y gritando, totalmente ciega, ya no representaba un peligro inmediato, estaba a punto de suspirar aliviado, cuando el otro saltó sobre mi, tirándome al suelo, trato de agarrarme del brazo, por suerte su mano solo tenia 3 dedos, no me costó trabajo zafarme para salir corriendo, así como a él tampoco le costó trabajo levantarse para seguirme, corrí tan rápido como pude a la entrada principal, no tenia ni idea de como quitármelo de encima, mi vista se dirigió entonces hacia el suelo, una molotov tirada en una esquina era mi salvación, sin disminuir la velocidad me agache un poco para tomarla y seguir ya perseguido por alguien demasiado veloz para tener un pie inservible, aun así no importaba tenia en mi mano el arma para acabar con él, una botella que serviría como la bomba incendiaría perfecta… de no ser por que no tenia con que prenderla. Todos los encendedores estaban en casa, el tiempo se me agotaba. Entré a la primera casa que vi esperando encontrar por lo menos un paquete de cerillos o un encendedor, cuando llegué a la cocina cerré la pequeña puerta de madera corriente, apenas había girado el cerrojo cuando el golpe secó retumbó hasta las bisagras, la puerta no iba a resistir mucho así que me dediqué a buscar en cajones y repisas, en una de ellas encontré una caja de cerillos nueva. Había un nuevo problema: arrojar la bomba ahí significaba que yo también moriría quemado, tenía que salir, prender la mecha y matar al zombie. Se escribe mas fácil de lo que fue, esperé a lado de la puerta esperando a que se venciera, no tardó demasiado en cuartearse la madera y reventar en pedazos, apenas entró lo recibí con una patada en la pierna buena, fue lo suficientemente fuerte para tirarlo y poder salir. Ya afuera prendí la mecha y esperé a que el tipo se levantara y viniera tras de mi, cuando lo tuve a suficiente distancia lancé la botella pegándole en el pecho y prendiéndolo al instante, sonreí un momento, antes de darme cuenta de que lo único peor que un zombie persiguiéndote, era un zombie en llamas persiguiéndote. Totalmente exhausto tuve que seguir corriendo durante 5 minutos mas hasta que el cuerpo calcinado se detuvo, cayó de rodillas y tendió su cara contra el pavimento. Lo había conseguido.
Apenas estuve seguro de que lo había matado, apagué los restos con un poco de tierra que encontré en macetas, puede que el fuego sea efectivo, pero también llama mucho la atención, y yo ya no quería mas de ellos cerca de mi. Terminando corrí a casa, me desvestí y estuve cerca de una hora revisándome para cerciorarme de que no habían heridas de consideración, solamente unos cuantos arañazos que obviamente me hice en la pelea, pero ni rastro de cualquier cosa que pudiera infectarme, me escondí en el baño y no he querido salir, tengo miedo incluso de ver mi propia casa.
Pues no más, si estoy decidido a seguir viviendo, también tendré que estar decidido a matarlos, no voy a dejar que sigan torturándome en vida… Es hora de empezar a pelear…
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