...mi cuerpo no resiste la sensación del agua que aun se encuentra dentro de mí y vuelvo a desmayarme, no sin antes abrir los ojos y ver esa calle oscura…
CAPITULO III
Conocí a mi novia un día de primavera, no paso mucho tiempo antes de que me diera cuenta de lo importante que sería en mi vida, así que me dedique a cultivar lo que había comenzado como una amistad y que poco a poco se había convertido en amor. La amaba… la amaba mucho. Nos costaba mucho trabajo estar separados grandes lapsos de tiempo así que optamos por vivir juntos, para acostumbrarnos y ver cómo funcionaban las cosas, y valla que funcionaban bien. A pesar de mi trabajo y de que ella aun seguía estudiando, teníamos los fines de semana libres solo para nosotros, la mayor parte de estos días la aprovechábamos para quedarnos en casa haciendo cualquier cosa, un día simplemente decidimos ir al cine…
Hago lo peor que pude haber hecho…despierto.
Toso expulsando el agua que aun se encuentra alojada en mis pulmones, mi cabeza, aturdida gracias a las emociones, sueños y fatigas sufridas, me late como si quisiera salirse de mi cráneo, la mano aun me arde y siento el resto de mi cuerpo hecho trizas, aun así me levanto y logro darme cuenta de que mi última visión es cierta: estoy otra vez en esa calle oscura, no lo puedo creer, todo es igual a hace 2 meses, exactamente igual, tengo un montón de emociones encontradas: miedo, desesperación y esa extraña sensación de odio a mi mismo que creí por fin había desaparecido. Ya no soporto mas, quiero morir, ya no puedo sufrir más… estoy equivocado. A lo lejos distingo sombras, son tres, dos que parecen pelear y una tercera que se haya detenida como si no supiera que hacer mas que algunos ademanes con las manos.
Por fin los reconozco, por fin es muy tarde, por más que trato de correr a toda velocidad no logro llegar a tiempo para que esa maldita pistola no se dispare.
Se escucha como si una bomba atómica nos hubiera caído encima.
Silencio.
Su cuerpo cae, cada vez más lento, hasta casi detenerse por completo, siento mi corazón helarse al ver su mirada totalmente dirigida hacia mí. Lloro, grito: “por favor, ya no más!!!”, rasguño mis brazos arrancándome la piel, sus ojos no dejan de mirarme, veo esos 2 hermosos luceros y me tiro al suelo golpeándome la frente contra el asfalto duro y empiezo a sangrar; trato de verla una vez más, pero ya no es posible, de nuevo estoy tirado en el piso del vagón del metro, miro hacia todos lados como un loco, oigo la voz de la bocina que está al lado de la puerta: ”las siguientes estaciones tendrán el mismo destino”.
Yo no, ya no aguanto, sinceramente, ya no aguanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario