Han pasado mas de 3 semanas desde la última anotación, una manada de unos 30 llegó a los pocos días que dejé de escribir, el generador termino por quedarse sin combustible, no fui a recargarlo sin no hasta esta mañana, 3 días después de que me aseguré de que por fin se habían ido, los suministros están a la mitad mas o menos, me acabé las botanas y el pepto-bismol, los dos el mismo día, los desgraciados tardan en irse y dejan un desastre siempre, no es que antes fuera muy ordenado, pero ¿Por qué voy a limpiar lo que ellos hacen? Lo peor es el olor. No se, pero estoy seguro de no haber visto nunca una película de zombies donde los malditos defecaran como lo hacen estos, no conozco a ninguno de ellos que no tenga las piernas cubiertas de la mierda que se les escurre por entre la ropa, creo que esa es otra razón para no salir, creo que de todos modos tendré que limpiar un poco y creo que mientras lo hago, puedo seguir narrando lo que pasó en el principio:
Mi hermano y yo ya estábamos en la calle corriendo cuadra tras cuadra para tratar de llegar a la oficina de mamá, esperábamos que ella tuviera una solución a todo esto, que ridículo ahora que lo pienso. Cuando llegamos, todo estaba igual que en cualquier lado, gente comiendo gente, trataron mas de una vez de hacernos sus bocadillos, de alguna forma pudimos escapar hasta llegar por las escaleras al cuarto piso, donde estaba el cubículo de mamá, todo era un desastre, incluso dos o tres ventanas estaban completamente rotas dejando pasar un viento helado, nueve quizás diez personas estaban ahí, ninguno de ellos eran como nosotros y ninguno de ellos era mi madre, no sé que sería de ella, seguramente estaba muerta como toda nuestra vida, no sabíamos eso , así que tratamos de pasar entre la gente para encontrar a mamá. Nunca vi al anciano que estaba a un lado mio, no pude esquivar su ataque, por poco me muerde, de no ser por un lápiz que mi mano encontró por casualidad, lo enterré tan fuerte como pude en su ojo, lo que me dio una oportunidad de librarme de él y salir corriendo, fue entonces cuando trataba de localizar a mi hermano con la vista, solo para ver como dos de ellos comenzaban a rasguñarlo y morderlo, corrí tan rápido como pude, juro que lo trate con todas mis fuerzas, pero fue inútil, cuando traté de jalarlo, el me miró de una manera que nunca voy a olvidar, aunque ni siquiera puedo describirla, con la fuerza que aun tenia empujó al que tenia enfrente hacia la ventana rota, fue una caída directa de cuatro pisos sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Bajé tan rápido como pude, no me importó el resto de los que estaban ahí, ahora que lo recuerdo, no me importó la señora que tenia atrapado un pie bajo un escritorio derribado, cuando un tipo de traje la vio, se dio uno de los mejores banquetes, las gordas siempre mueren primero, esa es la ley de la vida…
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